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lunes, 10 de marzo de 2014

Reencuentro

Fuente: chuecashore

¿Quién dijo que el tiempo corre,
y nos quita la nostalgia,
y nos quita lo vivido
y nos borra la esperanza?

Después de seis meses compartiendo momentazos y depresiones de caballo veinticuatro horas al día y siete días a la semana, se hace verdaderamente difícil volver a acostumbrarse a la rutina de la vida real, pero una vez que aterrizas para no volver te das cuenta de que ese paréntesis que ha sido el Erasmus se ha acabado. Y comienzan los lloros, las pataletas y la ira contra el mundo cruel que te ha arrebatado los mejores meses de tu juventud. Aunque el Erasmus también quita cosas, años de vida concretamente, aporta muchas otras que no tienen precio. Las amistades son, sin duda, una de las más preciadas, pero a mi especialmente me gusta esa nueva visión del mundo, esa compuerta recién abierta que llena de luz mi cabeza. Esas ganas de conocer gente, de salir, de entrar, de viajar, de ver, escuchar y vivir, pero sobre todo, de reencontrar.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Madrid Maravilla

Nunca me he sentido del todo a gusto en esta España famélica y agonizante que nos toca vivir  en estos últimos tiempos, por lo que mi decisión y oportunidad de marcharme sacudió mis ideas y mi pelo con un soplo de aire fresco y un poquito más frío. Una bocanada de aire belga inundó mis pulmones cuando supe que mi destino erasmus sería Amberes. Hice la maleta en un santiamén y me marché a bailar flamenco, para chiste de muchos, y a mejorar el inglés, aunque a los ojos de nuestro maravilloso ministro José Ignacio Wert sólo quisiese pasarme belgas por la piedra y colocarme. 

Tras casi medio año fuera, mis recuerdos de la patria habían empezado a emborronarse, pero una inquietante y molesta nostalgia se había colado por debajo de la puerta de la residencia y, sin saber muy bien cómo, había encontrado un pequeño hueco entre las bragas colgando del corcho, el tocho de apuntes y el mocho del vecino. Y no sólo se había asentado en mi nueva vida, sino que se vino conmigo en la maleta de ochocientos mil kilos que casi no me entra en el avión. El resultado fue una alegría descomunal, que hacía mucho tiempo que no sentía, al llegar a mi ciudad favorita. Está sucia, descuidada y más mojada, pero el metro me recibió con las puertas abiertas y todos mis paisanos parecían sonreírme cuando me cruzaba en sus despistados caminos. 

Sentí mucha pena al volver y dejar atrás tantos momentazos y la gente con quienes los compartí, pero mi regreso era algo que tenía que ocurrir más tarde o más temprano, sobre todo ahora que los belgas nos echan de una patada en el culo si no encontramos curro. Deportaciones aparte, mi estancia allí no la cambio por nada, pero tampoco Madrid.

PD: Pincha en la imagen para ver a qué me refiero 


martes, 28 de enero de 2014

sombras de vida

Todo lo que he vivido y lo que me queda por vivir se ha grabado a fuego en mi memoria y en mi piel. Son demasiados recuerdos para describirlos en tres palabras, pero leyendo entre líneas se puede ver que no sólo están escondidos en los trazos de cada letra, sino en hasta el último centímetro de mi piel. Son las sonrisas que se me han escapado, las carcajadas a las tantas de la madrugada, los susurros descuidados, los abrazos constantes, millones y millones de fotografías, escapadas de fin de semana, tonterías por doquier, pisadas borradas por la lluvia. Horas y horas de vida compartidas, regaladas y disfrutadas como si fuera nuestro último día en la tierra.  Y ahora que ha llegado ese día me pregunto si de verdad se ha acabado o si esto no ha hecho más que empezar. Sea cual sea la respuesta, será siempre un recuerdo imborrable.

viernes, 3 de enero de 2014

Back to Black

Con delirios de grandeza se pasea tambaleante por las aceras empedradas, desubicada, medio perdida y semiconsciente, pero con una gran sonrisa nostálgica que se expande de oreja a oreja surcando dos amplias arrugas a los lados de sus labios. Últimamente viaja tanto que ya no sabe ni donde se despierta y su humor ha adquirido la excelente capacidad camaleónica de adaptarse sin problemas al clima de su nuevo destino. 

Así, sin paraguas con el que esconderse del mundo, se deja empapar tranquilamente por la lluvia que, sin ningún miramiento, le acribilla hasta calarle los huesos, la compra y las ideas. Con recuerdos mojados y una interminable lista de tareas pendientes, se encierra entre sus acogedoras cuatro paredes mal pintadas, a aporrear con las yemas de sus dedos las teclas de un obsoleto portátil hasta que cae rendida sobre la cama, con un nuevo sueño por cumplir y un día menos para lograrlo. 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Un chándal constante

Le encanta pensar qué pasará dentro de cinco años, o recordar el caos en el que estaba sumida hace cinco años atrás, pero parece incapaz de detenerse un momento a coger aire y darse cuenta de donde está ahora, o hace cinco minutos. Cuenta de cinco en cinco porque ese número siempre le ha ayudado a recordar, aunque no es ni mucho menos su favorito, si es que lo tiene. Suele andar por ahí despistada, con la mirada perdida en sus quehaceres diarios, exprimiendo el tiempo al máximo con una extrema puntualidad exacerbante. No lleva nada en las muñecas, pero se cena los relojes cuando escasean las provisiones en la pequeña nevera. Últimamente la noto cambiada, más espabilada, más despierta, más consciente. Con ojos de búho recorre los pasillos de vez en cuando, arrastrando los pies por cada baldosa dejándolas bien relucientes. Se siente rara, pero bien, y al mirarse al espejo no sabe muy bien que ve, por lo que a veces tiene que pasarle una bayetita para despejar sus ideas. Está más dejada por fuera que por dentro, pero sin saber muy bien por qué, se siente en un chándal constante. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Sexo en Amberes

Cuando me siento a escribir frente al ordenador cada tarde, programada por la alarma de la tartana que llevo por móvil, me siento como Carrie Bradshaw pero con menos glamour, menos dinero y menos fama. A decir verdad, hay una centena de rasgos que me separan años luz del personaje, pero hay una que me reconcome por dentro y me produce un cosquilleo envidioso en la boca del estómago que no me deja ni tragar el muffin de la merienda. ¿Por qué ella parece tener la extraordinaria capacidad de escribir sin tapujos sobre su vida privada, siendo objeto de centenares de lecturas cada día? ¿Por qué me da la sensación de que es el único ser humano del planeta tierra que lo hace? Supongo que porque se trata de una ficción y, pese a los efímeros esfuerzos de millones de mujeres en todo el mundo por recrearla, seguirá siendo siempre una ficción. Y yo, como mujer de carne y hueso que soy, sin manolo blahnik ni casa en Nueva York, me siento sometida a una autocensura retroalimentada por el qué dirán. No obstante, espero que desde mi más cohibida escritura, sigáis disfrutando de mi humilde blog. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Postcards from Belgium





Caminando por los tranquilos canales de Gante, sin rumbo fijo, me topé con un mercadillo ambulante de productos nuevos y usados, nómadas, recuerdos de pasados desconocidos. Decenas de hileras de pequeños puestos improvisados dibujaban caminos imaginarios junto a la iglesia. En uno de ellos, una postal de la catedral de Mechelen llamó la atención de mis ojos despistados. Estaba escrita en un idioma desconocido para mí, pero no pude resistirme a comprarla y llevarme conmigo un pedacito de historia belga. ¿Hará alguien lo mismo con las que estoy mandando yo en estos cinco meses? 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Running

Me asombra lo increíblemente reconfortante que puede llegar a ser salir de la cálida y confortable cueva que me acoge en este otoño amberino, para arrastrar los pies por las calles recubiertas con pedruscos del tamaño de una rata, -pero no una de esas pequeñas y blancas de laboratorio, sino una de las grandes y peludas que habitan las alcantarillas de los suburbios urbanos- para hacer algo de footing. Footing, o véase también la definición de mover el culo que ha estado sentado en la cama, la cocina y la silla de la universidad durante dos meses, fruto de un Erasmus sedentario que ensancha caderas y ahoga pulmones.

Sudadera de Rambo y zapatillas Nike son los instrumentos de los que me sirvo de cuándo en cuándo para dar vueltas a un circuito improvisado en los alrededores del supermercado y la lavandería. La ruta conocida, para evitar que nos coman con patatas los desconocidos que deambulan por Amberes a las seis de la tarde, cuando el Sol ha huido al Caribe y las estrellas no se han dignado a aparecer, nos sirve a Andrea y a mí para sentirnos un poco mejor, al menos una vez por semana.


La música martilleándonos los oídos nos hace más llevadera la caminata que nos marcamos primero al trote y luego al galope, para rematar. Cuando la gotita maldita de sudor cae al vacío por la espalda, se nos dibuja en la cara la satisfacción personificada representada por una sonrisa y una palmadita de orgullo. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Wert limita las ayudas a los Erasmus

AFECTADOS DESDE ESTE AÑO EN ADELANTE

Sólo los beneficiaros de la beca del MNE recibirán también la ayuda Erasmus


Este mediodía, descubrí a través de Facebook que en los tres meses que me quedan en Amberes voy a tener que apretarme un punto (o dos) más el cinturón, puesto que el Ministro de Educación José Ignacio Wert ha retirado la ayuda Erasmus a todos aquéllos estudiantes que el año anterior no fuimos becarios de la Beca del Ministerio. La medida, que fue publicada en el BOE el pasado 2 de noviembre, no ha recibido ninguna cobertura, hasta ahora, por parte de los medios de comunicación. 

Se está difundiendo, por suerte, en los "nuevos medios", esto es las redes sociales, principalmente Facebook, a través de los grupos creados por los estudiantes Erasmus, y Twitter





A través de Change.org se ha puesto en marcha una iniciativa para recoger firmas en contra de esta medida, que ya cuenta con el apoyo de 1.690 usuarios. Una sencilla petición recogida en la página web, que puede ser compartida y firmada al instante, con el siguiente formato:

 Para: 
José Ignacio Wert, Ministro de Educación 
Que se mantengan las becas Erasmus para universitarios que no reciben la beca general
Atentamente,
[Tu nombre]
Las reformas educativas llevadas a cabo por el Gobierno español están azotando con mano firme la educación y las míseras ayudas de las que disponíamos los estudiantes, ahora convertidas en privilegio de unos pocos. Lo mismo sucedió con las Becas de Excelencia de la Comunidad de Madrid, el 17 del pasado mes de septiembre, cuyas nuevas bases de la convocatoria 2013/2014 dejaron sin ayuda, cuya cuantía ascendía a 3.000€, a los estudiantes que no hubiesen sido becarios en la convocatoria anterior, convirtiendo esta ayuda en una "beca de continuidad".

martes, 22 de octubre de 2013

3, 2, 1, acción

Es impresionante el papel que puede llegar a protagonizar la música en las películas co-dirigidas por el subconsciente y la conciencia del aburrimiento, que asoma descontroladamente en los fines de semana antuerpienses. En un intento de mitigar el quejido chirriante de las agujas del reloj, adormecidas por el compás insonoro de la lluvia, dos amigas deciden salir con lo puesto a atropellar peatones con sus bicis recién estrenadas o, mejor dicho, prestadas. 

Mi escena favorita es un plano-secuencia del paseo pedaleado por la Meir, la gran avenida de galerías comerciales y extravagantes maniquís que custodian las puertas de la ciudad cuando cae la noche, es decir, desde las seis de la tarde. A medida que avanzan por ella, se escucha una suave melodía desafinada en la boca de cuatro músicos callejeros que deslizan sus pies por las baldosas, contoneándose al ritmo de los Beatles. Es el clímax del corto, cuando las dos dibujan los trazos de su camino con la rueda trasera de las bicis, el pelo apartado de la cara gracias a la amabilidad del viento y los oídos deleitados con las notas de Misery. No es, ni mucho menos, la banda sonora de su película, sino esa canción que despega los dedos del suelo y les hace martillearlo. Minutos después, la melodía se apaga suavemente. Despedida por la distancia, será recordada siempre por una sonrisa fotografiada.

lunes, 14 de octubre de 2013

F*cking Antwerpen

8:30 Suena la alarma y se esfuman mis sueños perezosamente por debajo de las sábanas. Me acuesto de noche y el Sol se levanta algo más tarde que yo. 

9:00 Desayuno pasado por leche, tras una rápida ducha de agua ardiente y un par de minutos ojeando Europa Press mientras re-sintonizo RNE.

10:00 Primera toma de contacto con el centenar de árboles amazónicos que mis nuevos profesores me obligan a aniquilar semana tras semana. Folios y folios a medio subrayar mientras el Sol va danzando entre nubes y cristalinas gotas de agua que ensucian el paisaje y, de paso, mis cristales. 

12:30 El rugido de mis tripas me impide concentrarme en la obligada lecura del día. Mendigo por los pasillos algo de compañía en la transitada cocina de la planta baja. Un tupper al micro y en dos minutos en la boca. Entre bocado y bocado, dejo caer algún pensamiento para que lo recojan mis vecinos.

14:00 De vuelta al trabajo, tal vez en casa, tal vez en clase. Depende de si es o no mi día de suerte. 

16:00 Tres largas horas de triste lavandería, mientras la colada se marea en el tambor de la lavadora, aprovecho para rellenar los estantes de la nevera con las provisiones del supermercado más cercano. 

20:00 Corriendo a cenar para tranquilizar a mi pobre estómago, que ruge insaciable la mayor parte del día. 

21:00 Sentada en la silla de la tortura, despliego una nueva ventana, inicio sesión en Spotify y dejo que la música guíe mis dedos por el teclado como si martilleasen un piano nuevo cada día. Publico, comparto y me olvido del blog hasta el día siguiente, cuando la alarma del móvil me recuerda que tengo un pequeño proyecto que atender. 

22:30 Skype echa humo. Las interferencias del micrófono me acompañan hasta que me desmayo envuelta en el edredón. Me acuesto de noche, me levanto de noche.

Silvius Brabo




domingo, 13 de octubre de 2013

Reencuentro

Apoyada en la barandilla, interrogaba con los ojos entrecerrados los orígenes y los destinos de los viajeros que desfilaban airosamente sus maletas por la única terminal de aquél reputado aeropuerto. De cuando en cuando, ella se alejaba de la multitud de carteles y rostros expectantes para comprobar, por enésima vez, los horarios previstos de llegada de cada vuelo parpadeante en las pantallas planas. 

Veinte minutos más de insoportable espera, mientras se entretenía con las historias de un grupo de jóvenes próximos a ella, se encontró de pronto con su sonriente rostro. Totalmente desprevenida y aburrida por la tardanza, no fue capaz de articular palabra ni de torcer la fina línea de sus labios hacia arriba. Una simple mueca de sorpresa precedió a un abrazo interminable, lleno de todos los besos y caricias que no cabían en un sobre. 

Dos días más tarde, ninguno de los dos podía creer la prisa que se había dado el tiempo por desaparecer. Ambos, unidos en el mismo cálido abrazo que se habían dado nada más verse, contemplaban apenados las horas de vuelta del vuelo en las pantallas planas. Sus recuerdos saboreaban todos los momentos que en tan sólo dos días habían vivido, con un suave regusto a cariño y una pizca de melancolía. 

Apoyado en la barandilla de las escaleras mecánicas, guardaba en su retina su pequeña silueta junto al andén helado y desierto. Ella le despedía dulcemente con la mano, con ojos vidriosos llenos de promesas que habría de cumplir a la vuelta, cuando le devolvería todos los besos y caricias que no le habrían entrado en la maleta. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Erasmus Orgasmus

Cuán extraño resulta despegar los párpados por los molestos rayitos de Sol, que se cuelan por debajo de las  deprimentes cortinas de hotel que asfixian las ventanas de mi nueva habitación, cuando creía estar dando vueltas en la ahora muy lejana vieja habitación. Sueño que sueño con caras conocidas, unas más que otras, pero, en realidad, ando dando tumbos por unos pocos metros cuadrados, deshaciéndome del polvo somnoliento, recolocando recuerdos aquí y allá, repoblando estanterías en busca de compañía.

Convivo con un constante jet-lag nostálgico que me visita cada cierto tiempo, cuando se esfuma la sensación de infinita libertad. Preciosa sensación, venerada en los libros, soñada en la mente de los humanos; ahora en mis manos por un corto, muy corto, pero maravilloso período de tiempo. La agarro en las baldas del supermercado, la mareo en el tambor de las infernales máquinas que consumen mi tiempo en la lavandería, o simplemente la cuezo a fuego lento en una cocina fría, gris, que poco a poco se va llenando de vida.

En este otoño invernal pocas cosas echo de menos, mas las que me faltan desgarran segundo a segundo las paredes del pecho ardiente por la tos incesante y el sudor de la gripe. Me faltan horas para pensar en ellas, pero me sobran metros en el suelo de la memoria.  

domingo, 29 de septiembre de 2013

Nos esperan días de lluvia, lluvia y más lluvia

El cielo, teñido por un manto gris, anunció su veredicto, pero ni él ni ella le escucharon. Las gotas comenzaron a contarse por segundos y, después, por milésimas de segundos, hasta que el agua deshizo el tiempo y la tormenta se les echó encima. Todos huyeron del orgullo mojado, aunque para ellos nadie se movió, porque siempre estaban solos.