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martes, 18 de marzo de 2014

Más vale amigo en mano que ciento volando

A la familia no tenemos la suerte de elegirla, pero a los amigos sí, gracias a Dios, y eso que soy atea (o indecisa, según como se mire), así que si tienes un amigo que valga la pena, consérvalo, y no es un mensaje de la Dirección General de Tráfico, pero debería. 

Desconozco al listo que triunfó con lo de que "el perro es el mejor amigo del hombre" -y que conste que soy muy animal lover, sobre todo de los gatos- pero a mí los únicos que me escuchan cuando he tenido un día de perros, de esos en los que me pasearía por mi barrio con cuchillo jamonero en mano, o quienes me consuelan cuando lo veo todo negro, tienen pelo, pero no tanto. 

Y sí, los cuento con los dedos de una mano, cosa que, por otro lado, a mi coche y a mí nos viene de perlas cuando tenemos que llevarles a algún lado, pero más vale la calidad que la cantidad (sin malpensar, guarrillos). No obstante, cierto es que hay que tener amigos hasta en el infierno, pues multiplicar los contactos de Facebook puede sacarnos de algún que otro apuro en más de una ocasión. Supongo que de ahí viene mi renovado interés por conocer gente nueva, especialmente si son guiris, que tengo que mejorar mi spanglish. 

En cualquier caso, orgullosa y satisfecha me siento con los que tengo, que me valen tanto para hablar inglés como para pedir otra ronda de chupitos. A todos ellos les digo que hay un amigo en mí.



lunes, 17 de marzo de 2014

La historia de mi pelo

Durante una crisis existencial, profesional y/o personal, algunos acuden al abrigo de familiares y amigos, a los consejos de Yahoo o incluso a ayuda profesional y cualificada si el trauma se resiste al paso del tiempo y de los chupitos. Yo, en cambio, me corto el pelo. 

En consecuencia, la historia de mi vida  pelo es corta, pero intensa. A veces incluso cíclica como dicen los expertos en moda, y últimamente extremadamente rentable. Y es que recibir dinero a cambio de un nuevo corte y tinte es la mejor forma de llenar el suelo de mechones llorosos. Los echaré de menos, tal vez. Hoy no, aunque quizá mañana me despierte llorando, como alguna de las modelos que, ante la atónita mirada de los peluqueros, han abandonado el escenario hechas un mar de lágrimas por no haber podido darle la extremaunción a sus cabellos.

Al final, casi cambio más de peinado que de bragas. Llegaría a tal extremo si mi pelo creciese a suficiente velocidad, y eso que no me puedo quejar, para chasco de todos aquellos (y cuando digo todos, es literalmente todos) que dicen que estoy muchísimo más guapa con el pelo corto que largo. Pues ahora toca estar guapa de nuevo. 

domingo, 16 de marzo de 2014

Qué malo es hacerse mayor

Y qué de gente quiere pegarme por quejarme del paso del tiempo con veinte primaveras a mis espaldas, pero es indiscutible el irrefrenable proceso de cambios que han estado redecorando mi cerebro con el paso de los años. Como todo cambio, no es algo que se note día tras día, ni mucho menos, sino que te despiertas una mañana con más ojeras, más pelo y menos espinillas y con un recién adquirido gusto por todos esos sabores que siempre aborreciste. Ahora, que no falte un vinito por la noche, el cafetito después de comer, ni un par de cervecitas con el aperitivo. 

Te cambia la forma de vestir, de peinarte, incluso de caminar. Desfilas con más gracia y confianza por las pasarelas de Fuencarral y Malasaña. Dejas un poco más de lado esos garitos llenos hasta los topes en busca de cafés alternativos con gafapastas interesantes y libros de autor. Pero al final, mucho indie y pocas nueces. 

La gotita que colma el vaso llega cuando, de paseíto por el retiro, te dedicas a criticar a todo grupo de adolescentes (osea sé, todos los que tienen menos de veinte años, porque tú, con 20 o 21, ya no eres ni adulto ni adolescente, sino un ser incomprendido castigado por los roles arbitrariamente repartidos por la sociedad). Ahí si que te sientes viejo, que no mayor, y tu único consuelo es mezclarte entre los gafapastas de Malasaña pensando que aún te quedan 9 o 10 añitos para pedirte un orujo de hierbas después de comer.

Si te ha gustado, también te gustará La crisis de los 20

miércoles, 12 de marzo de 2014

Caos de vida

Efectivamente, como dicen los señores de Tuenti, este caos de vida agota, y la musiquilla de su último anuncio también, y mucho. Tanto que siento un magnetismo feroz hacia el mando de la televisión para cambiar rauda y veloz de cadena, o al menos, si el programa merece la espera, bajar el volumen de los anuncios que me gritan desde el plasma. ¿Qué les pasa a los anunciantes, que ya solo consiguen molestar (pero en el mal sentido, no como lo entiende el gurú Risto Mejide)? 

Me da la amarga y desagradable sensación de que estamos faltos de ideas, y me incluyo no como anunciante, aunque en su día me planteé combinar periodismo con publicidad, sino como creadora, como portadora de un cerebro emprendedor que se ha quedado a medio camino. Últimamente sólo una idea ronda los bordes de mi cerebelo, y es la confusa sensación de que está todo inventado, por eso tenemos que ver los orígenes de 300, sufrir versiones en acústico de los hits que vomita la radio y recuperar la moda del año del pedo. 

Caos, efectivamente, es la palabra idónea que satura los mensajes publicitarios, los iconos, los símbolos y hasta las infinitas señales de tráfico de las que sólo hemos sido capaces de recordar el ceda y el stop (y algunos ni eso). En definitiva, estamos infoxicados, como le encanta gritar a mis profesores, trayendo a colación teorías que ni ellos mismos entienden para rellenar sus tres horas de monólogo universitario. 

Y como prueba, un botón: 


lunes, 10 de marzo de 2014

Reencuentro

Fuente: chuecashore

¿Quién dijo que el tiempo corre,
y nos quita la nostalgia,
y nos quita lo vivido
y nos borra la esperanza?

Después de seis meses compartiendo momentazos y depresiones de caballo veinticuatro horas al día y siete días a la semana, se hace verdaderamente difícil volver a acostumbrarse a la rutina de la vida real, pero una vez que aterrizas para no volver te das cuenta de que ese paréntesis que ha sido el Erasmus se ha acabado. Y comienzan los lloros, las pataletas y la ira contra el mundo cruel que te ha arrebatado los mejores meses de tu juventud. Aunque el Erasmus también quita cosas, años de vida concretamente, aporta muchas otras que no tienen precio. Las amistades son, sin duda, una de las más preciadas, pero a mi especialmente me gusta esa nueva visión del mundo, esa compuerta recién abierta que llena de luz mi cabeza. Esas ganas de conocer gente, de salir, de entrar, de viajar, de ver, escuchar y vivir, pero sobre todo, de reencontrar.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La vida perfecta

Desde que tenemos uso de razón, nos han estado lavando el cerebro con toallitas Kandoo para conducir al rebaño entero en la misma dirección. Con dibujos bien sencillos basados en el palo y el "redondo", han llenado nuestras cabezas de parvulario con imágenes de los deseos materiales, metas y aspiraciones que todos, como ciudadanos de la frontera, debemos tener. 

Por desgracia, ha sido bastante fácil; salvo algún pobre creativo etiquetado como edípico por los totalitaristas defensores de Freud, la mayoría aprendimos, dibujando, que la sagrada institución de la familia quedaba reducida al papá, la mamá y a "nosotros", con o sin hermano de penalti; que el sentido diario de la rutina era estudiar bajo el dominio de la LGE, la LOECE, la LODE, la LOGSE, la LOPEG, la LOCE, la LOE y la LOMCE para aspirar a un trabajo, una hipoteca y una casa de cuatro palos con tejado rojo y arbolito en la entrada; que debemos llenar la otra mitad de la cama con nuestra media naranja para exprimirla, amarla y conservarla hasta el final de sus días; que cada mochuelo a su olivo y sin rechistar, a ejercer el "derecho a permanecer en silencio".

Por suerte, en el mundo tiene que haber de todo, y lo hay. Tenemos todo un elenco de estereotipos que se pasan los prejuicios por el forro de la conciencia y saltan la valla no en busca de liberté, egalité y fraternité,  sino de dignidad, respeto y el derecho a ser dejado en paz, defendido en su día por Warren y Brandeis (los Wisin y Yandel del siglo XIX), dos que sabían que para ser democráticos, políticamente correctos y, al fin, felices, no hay que lamerle el culo a nadie. 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Madrid Maravilla

Nunca me he sentido del todo a gusto en esta España famélica y agonizante que nos toca vivir  en estos últimos tiempos, por lo que mi decisión y oportunidad de marcharme sacudió mis ideas y mi pelo con un soplo de aire fresco y un poquito más frío. Una bocanada de aire belga inundó mis pulmones cuando supe que mi destino erasmus sería Amberes. Hice la maleta en un santiamén y me marché a bailar flamenco, para chiste de muchos, y a mejorar el inglés, aunque a los ojos de nuestro maravilloso ministro José Ignacio Wert sólo quisiese pasarme belgas por la piedra y colocarme. 

Tras casi medio año fuera, mis recuerdos de la patria habían empezado a emborronarse, pero una inquietante y molesta nostalgia se había colado por debajo de la puerta de la residencia y, sin saber muy bien cómo, había encontrado un pequeño hueco entre las bragas colgando del corcho, el tocho de apuntes y el mocho del vecino. Y no sólo se había asentado en mi nueva vida, sino que se vino conmigo en la maleta de ochocientos mil kilos que casi no me entra en el avión. El resultado fue una alegría descomunal, que hacía mucho tiempo que no sentía, al llegar a mi ciudad favorita. Está sucia, descuidada y más mojada, pero el metro me recibió con las puertas abiertas y todos mis paisanos parecían sonreírme cuando me cruzaba en sus despistados caminos. 

Sentí mucha pena al volver y dejar atrás tantos momentazos y la gente con quienes los compartí, pero mi regreso era algo que tenía que ocurrir más tarde o más temprano, sobre todo ahora que los belgas nos echan de una patada en el culo si no encontramos curro. Deportaciones aparte, mi estancia allí no la cambio por nada, pero tampoco Madrid.

PD: Pincha en la imagen para ver a qué me refiero 


martes, 11 de febrero de 2014

El señor Estereotipo

En una asignatura de la carrera, de cuyo nombre no quiero acordarme, leí algo que escribió alguien acerca de los estereotipos. Ignoro completamente a qué fin respondía tal escrito y las razones por las cuales se me obligó a leerlo, pero las palabras que encontré entre esas páginas desordenadas y caóticas, escritas en la lengua de Shakespeare, me hicieron reflexionar sobre el mundo que me rodea y la visión que tenemos todos de él. 

Decía algo así como que los estereotipos son una construcción mental necesaria para entender el mundo, pues nuestro aprendizaje se reduce a la categorización de los objetos que percibimos. Dicho de otro modo, el estereotipo no es sino otro invento más del hombre, quizá del catálogo infinito de Thomas Alva Edison o de algún piltrafilla sin nombre que firmó con la A de anárquico y anónimo. Como casi todos los inventos humanos, se ha convertido en un instrumento social totalmente necesario y útil, según el autor del texto cuya cara y nombre desconozco. Así es como se explicaría porqué todos los niños pintan las casas con tejado triangular o porqué se piensa que todos los negros tienen un gran asunto entre las piernas, aunque quizás aquí más que de estereptipos se trate de una mera cuestión de estadística y matemática. 

Pongámonos en lo peor: si el estereotipo fuera una persona, sería el primo feo de Don Monopoly. Un señor gordo, con bigote también, gafas de pasta, corto de mente y sobrado del bajo del pantalón. Tosco, rudo, maleducado e ignorante, que ve la vida a través de sus anteojos con una mirada tan reducida y simplificadora como su conocimiento del mundo. Los chinos amarillos, los negros atléticos, los americanos ignorantes, las rubias tontas, las morenas malas, los hombres simples y las mujeres complicadas; así es cómo el señor Estereotipo nos vende la moto. Una vespino destartalada que tuvo sus días de gloria algún tiempo atrás, pero que se ha quedado obsoleta con el paso del tiempo, el florecimiento de la tecnología, el uso masivo de Internet y el acceso democrático a una conciencia colectiva que se alimenta de lo que ve, lo que oye, lo que vive y lo que siente, y un poco menos de lo que pretenden imponerle.

jueves, 6 de febrero de 2014

La crisis de los 20

Cuando soplas veinte diminutas velas que se consumen rápidamente y pringan entera tu tarta de cuatro capas de chocolate no te das cuenta de que acabas de abandonar para siempre los diecitantos. Tienen que pasar unos meses y algún que otro altibajo para que seas consciente de que acabas de par un paso de gigante hacia el principio del fin, hacia un adiós progresivo a tu juventud. Te miras al espejo, sonríes, te pones de perfil, haces muecas y comparas con gusto esa cara que parece nueva con las fotografías de hace algunos años. Que has cambiado es un hecho, pero ¿cuánto? No te sientes tan niño como para que te digan que ordenes tu maldito cuarto, pero tampoco quieres ser lo bastante adulto como para acarrear con todas esas aburridas responsabilidades, problemas y papeleos de la vida senior. 

Eres un objeto no volante y no identificado que busca su camino en el mundo. Tienes pelos hasta en el carnet de identidad y alguna que otra arrugita asoma por la cara, pero no es nada de lo que preocuparse por ahora. Te sientes lleno de energía y con ganas de comerte el mundo, hasta que sales de fiesta, te pillas el pedo de tu vida y la resaca, en lugar de media mañana, te dura tres días. Alerta de tu hígado y de tus pies que ya no soportan más de dos horas seguidas unos tacones en condiciones, y el cansancio te vuelve irremediablemente más casero. 

En los estudios no mejora la cosa. Menos concentración y menos motivación, con unas crisis existenciales que te hacen replantearte tu vida entera. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Y sobre todo, ¿para qué coño estudiamos? Para aprobar, matar medio millón de neuronas en el verano y recibir una palmadita en la espalda. 

Y para colmo, nos llaman la generación perdida. No niego que lo estemos, pero al menos somos la última esperanza que les queda. Nosotros levantaremos el país o huiremos de él...

viernes, 3 de enero de 2014

Back to Black

Con delirios de grandeza se pasea tambaleante por las aceras empedradas, desubicada, medio perdida y semiconsciente, pero con una gran sonrisa nostálgica que se expande de oreja a oreja surcando dos amplias arrugas a los lados de sus labios. Últimamente viaja tanto que ya no sabe ni donde se despierta y su humor ha adquirido la excelente capacidad camaleónica de adaptarse sin problemas al clima de su nuevo destino. 

Así, sin paraguas con el que esconderse del mundo, se deja empapar tranquilamente por la lluvia que, sin ningún miramiento, le acribilla hasta calarle los huesos, la compra y las ideas. Con recuerdos mojados y una interminable lista de tareas pendientes, se encierra entre sus acogedoras cuatro paredes mal pintadas, a aporrear con las yemas de sus dedos las teclas de un obsoleto portátil hasta que cae rendida sobre la cama, con un nuevo sueño por cumplir y un día menos para lograrlo. 

jueves, 19 de diciembre de 2013

La bola de los deseos

El día que un emprendedor desconocido creó bolas gigantes de plástico en las que meter a la gente para hacerles rodar como hámsters, copiado casi al segundo por una interminable hilera de empresas sin ideas propias, ese día, se hicieron realidad los sueños de millones de niños y niñas repartidas a lo largo de todo un mapa mundi. Y no sólo de niños, sino también de adultos que, a la espera de un milagro que cambie la fatigosa rutina de sus días, frotan con ardiente deseo las lámparas de su mesilla pidiendo una burbuja gigante en la que poder meterse y pasar del mundo. Este deseo frotado sobre la coronilla del calvo jubilado de la ONCE se ha hecho posible gracias a dicho emprendedor. Ahora por fin podemos olvidarnos del ruido, la contaminación y, si el plástico lo permite, hasta de los cancerígenos rayos solares que abrasan nuestras retinas cuando el día está despejado. Podemos, con la ayuda de esta mágica esfera, rodar, que no andar, sobre las aguas, pero aún estamos a años luz de hacer con los panes peces. Habremos de esperar a que algún afortunado de la cola del INEM se le ocurra algo mejor que vendernos estrellas u ofrecer humillaciones empaquetadas en bolas gigantes de plástico. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Sexo en Amberes

Cuando me siento a escribir frente al ordenador cada tarde, programada por la alarma de la tartana que llevo por móvil, me siento como Carrie Bradshaw pero con menos glamour, menos dinero y menos fama. A decir verdad, hay una centena de rasgos que me separan años luz del personaje, pero hay una que me reconcome por dentro y me produce un cosquilleo envidioso en la boca del estómago que no me deja ni tragar el muffin de la merienda. ¿Por qué ella parece tener la extraordinaria capacidad de escribir sin tapujos sobre su vida privada, siendo objeto de centenares de lecturas cada día? ¿Por qué me da la sensación de que es el único ser humano del planeta tierra que lo hace? Supongo que porque se trata de una ficción y, pese a los efímeros esfuerzos de millones de mujeres en todo el mundo por recrearla, seguirá siendo siempre una ficción. Y yo, como mujer de carne y hueso que soy, sin manolo blahnik ni casa en Nueva York, me siento sometida a una autocensura retroalimentada por el qué dirán. No obstante, espero que desde mi más cohibida escritura, sigáis disfrutando de mi humilde blog. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Postcards from Belgium





Caminando por los tranquilos canales de Gante, sin rumbo fijo, me topé con un mercadillo ambulante de productos nuevos y usados, nómadas, recuerdos de pasados desconocidos. Decenas de hileras de pequeños puestos improvisados dibujaban caminos imaginarios junto a la iglesia. En uno de ellos, una postal de la catedral de Mechelen llamó la atención de mis ojos despistados. Estaba escrita en un idioma desconocido para mí, pero no pude resistirme a comprarla y llevarme conmigo un pedacito de historia belga. ¿Hará alguien lo mismo con las que estoy mandando yo en estos cinco meses? 

domingo, 17 de noviembre de 2013

Cómo hacer información

El escritor, periodista y político italiano Furio Colombo nos ofrece una reflexión sobre las causas y consecuencias de la actual configuración del sistema de medios, que ha determinado la transformación del periodismo y también cómo se hace información. Este capítulo es un interesante punto de partida, pero también de retorno al marco teórico que explica y detalla los parámetros que ordenan la estructura de los medios de comunicación, la forma de hacer periodismo y los métodos para conseguir la información. 

La Disneylandia de las noticias

Colombo nos presenta la definición de periodismo, en relación con los “adversarios” que limitan los campos de la profesión, es decir, “la escasez de fuentes, la fuerza del poder, el riesgo de censura y el estado de ánimo de la opinión pública”. Los roles de estos actores del Sistema Rector actúan en comunión condicionando, refutando y reorganizando las actuales prácticas periodísticas que tienen por hábito y por costumbre los profesionales de la información. Define muy bien la “Disneylandia de las noticias” en la que se ha transformado el mundo de la comunicación. Dichos cambios se deben sin duda a todas las posibilidades que ha ofrecido, ofrece, y seguirá ofreciendo la revolución de las TIC. El abaratamiento de los servicios y la mejora y mayor accesibilidad de las aplicaciones y aparatos tecnológicos han propiciado la eliminación de los mediadores. Ahora, los proveedores interesados de información (empresas, instituciones, entidades financieras, partidos políticos, ONGs, etc.) pueden lanzar sus noticias de forma directa al consumidor sin necesidad de recurrir a los periodistas para que transcriban la información. Los gatekeepers ya no son los profesionales del medio, sino que son parte de la plantilla de todos esos nuevos actores que ejercen poderosas influencias en el mundo de la comunicación. No obstante, el cáncer que padece el periodismo se extiende más allá de las presiones y agentes externos; se ha agravado también por las malas prácticas o rutinas periodísticas en el newsmaking.
Nos encontramos, por tanto, ante un frágil y debilitado sistema informativo, que se traduce en la “espectacularización” de la información y de la noticia. La confusión realidad-ficción se proyecta claramente en la televisión, donde los espacios dedicados a los informativos se convierten en una pantalla de cine que muestra de forma espectacular la realidad para ganar así la mayor audiencia. Este fenómeno se traslada al resto de las programaciones, pues el objetivo último siempre es la lucha por el consumidor, la mayor audiencia y, en consecuencia, la adscripción de anunciantes publicitarios a sus cadenas. Todo ello es fruto de la mercantilización salvaje de los medios de comunicación. 

Mordiendo la mano que les da de comer

La principal consecuencia -y la más preocupante- no es otra que la progresiva decadencia que sufre el periodismo y la fabricación de noticias. Son muchos los factores que influyen en este proceso de involución mediática y periodística, pero sobre todo se debe a la reconfiguración que ha sufrido el sistema de medios, a las potencialidades que ofrece la revolución de las TIC, y a los nuevos agentes que toman el poder en la Sociedad de la Información o Sociedad Red. Los nodos, esto es, dichos agentes, han contribuido a la configuración del periodismo como un producto y no como un servicio. Así, hemos visto sucumbir el periodismo de investigación por otras formas más rentables y atractivas como el periodismo de fuentes o de declaraciones, un escaparate para que los agentes económicos, políticos y sociales puedan camuflar sus intereses y llevarse el mayor pedazo de la tarta. Ahora, anunciantes, agencias y medios cabalgan de la mano de la publicidad, prácticamente la única mano que les da de comer. 

martes, 12 de noviembre de 2013

Comunicación y poder

Manuel Castells, profesor de sociología y catedrático de la Universidad de California Meridional, recoge  de forma brillante en el último capítulo de su obra Comunicación y Poder (2009), las conclusiones sobre el funcionamiento del Sistema Rector que domina y caracteriza la Sociedad de la Información, a la que nos ha arrastrado la revolución de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación. En otras palabras, sintetiza las reflexiones sobre lo que el sociólogo denomina la Sociedad Red en la que vivimos, arquetipo de la Era de la Información descrita en su obra. 

Castells cierra Comunicación y Poder con un estudio sobre el poder y el control de los medios de comunicación, que son los mecanismos que uniforman el Sistema Rector, un compendio de relaciones en red entre los actores sociales, las redes y los dueños de las mismas. Así, descorre por última vez el telón y presenta Hacia una teoría de la Comunicación y el Poder, un apartado muy interesante y completamente vigente que describe los procesos que regulan las relaciones de poder mediático y financiero. Aquí entra en juego un término muy acertado que acuña el autor: el Autómata Global, que es el mercado financiero que controlará en última instancia las relaciones entre la estructura capitalista de la Sociedad Red y los flujos informativos, productores de contenidos simbólicos, que se extienden de forma global por Internet. Asistimos, por ende, a la revolución mediática de las industrias de la información; los bienes se han transformado en flujos comunicativos legitimadores del poder. Estas relaciones de poder y comunicación pueden, a su vez, jerarquizarse y estudiarse si se descubre quién ejerce el control de los media. Entre los numerosos agentes que ejercen la gobernanza sobre los medios de comunicación en red, esto es, los grandes medios de masas digitalizados, Castells destaca la figura de los actores políticos, en conjunción con los actores sociales, además del papel de las empresas privadas, regidas por la lógica del beneficio y la conducta del mercado financiero, las agencias publicitarias, editores, periodistas y, en última instancia, los consumidores de la red, sobre los que el control se ejerce mediante la cultura del miedo, una suerte de violencia política, un terrorismo informativo.

Relaciones de Poder

El sociólogo contextualiza las relaciones de poder analizando los rasgos que caracterizan la Sociedad Red y la Era de la Información: la autocomunicación de masas, la existencia de audiencias muy segmentadas y las difusión de mensajes procedentes de múltiples emisores-receptores, lo que se traduce en una expansión brutal de las magnitudes de comunicación. En este escenario global, las relaciones del poder se basan en el poder de la red (network power), el poder de conectar en red (networking power), el poder en red (networked power) y el poder para crear redes (network-making power). Se trata de un complejo sistema de interacciones conectadas entre sí que Castells explica detalladamente, formulando un esquema del poder y la red en función de los intermediarios y los gatekeepers, encargados de controlar los flujos de información en los mass media digitalizados. 

Construir las redes de nuestras vidas

Se definen, por tanto, las características fundamentales del funcionamiento del Sistema Rector, así como sus objetivos. Se trata de una teoría plenamente vigente. No obstante, Castells reclama la realización de un profundo estudio que muestre quién realiza el control efectivo de la comunicación, poniendo un listado de nombres sobre la mesa para poder corroborar las teorías sobre el funcionamiento de la Sociedad Red y el Sistema Rector que la controla. Deben escrutarse las redes que quedan también fuera del alcance de los gatekeepers y que ofrecen mayor libertad a la ciudadanía (surgimiento del Periodismo Ciudadano), así como el fenómeno de la web 2.0 y la web 3.0. Sólo así podrá comprenderse la dependencia económica y política de los medios, que interpretan la información en función de su preagenda. Dicho estudio y la concienciación de los sujetos de la Era de la Información sobre la dependencia mediática, es el único camino para que podamos “construir las redes de nuestras vidas”.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Cómo nos venden la moto

El control de los medios de comunicación

Noam Chomsky, lingüista, filósofo y activista político estadounidense dedica la primera parte de su obra Cómo nos venden la moto (1995), con la ayuda de Ignacio Ramonet, a criticar el capitalismo contemporáneo y la política exterior de EEUU, centrándose en el control de los medios de comunicación, que titula este primer capítulo.



Las reflexiones del Chomsky se refugian en un estudio del control al que está sometida la sociedad, adornado con el título de democracia. Para ello, se centra en la publicidad que le dan los medios de comunicación a determinados asuntos –relacionados con conflictos bélicos- y explicar así el entramado en el que está enredada la ciudadanía, cuyo liderazgo se centra en un oligopolio político que cuenta con técnicas para dominar al consumidor, basadas en la propaganda, las relaciones públicas, la fabricación en serie de la opinión, la representación de la realidad, la cultura disidente, la creación de enemigos de la nación y el desarrollo de la percepción selectiva, que se corresponden con algunas de las partes en las que se divide esta primera parte.Todo ello está sustentado, legitimado y catapultado por los medios de comunicación, que actúan como títeres de los dominios políticos, y contribuyen a controlar el pensamiento de los espectadores en los que se han transformado los ciudadanos. Se establece así una jerarquía liderada por las élites políticas, los instrumentos que emplean éstas, a saber, los medios de comunicación, y la sociedad entendida como un conjunto de espectadores cuya cultura se exhibe en las pantallas de las televisiones.

Oligopolios de la comunicación

Sin embargo, la política no es el único sector caracterizado por el dominio de unos pocos, pues los medios de comunicación están dominados por una tendencia a la fusión de unos grupos mediáticos con otros, lo que deviene en oligopolios que son más fáciles de controlar por las élites políticas. Según Chomsky, éste es el pilar fundamental que sustenta el control democrático. El siguiente es, en síntesis, la estandarización de una serie de patrones, introducidos a través de los mass media, destinados a transformar los ciudadanos en espectadores, en objetos del juego mediático. Dichos patrones se resumen en el desarrollo de un sentimiento de aislamiento, para evitar la proliferación de grupos y movimientos ciudadanos capaces de pensar por sí mismos. “Los medios de comunicación, las escuelas, y la cultura popular tienen que estar divididos”, en palabras del propio Chomsky; en la invención de unos enemigos que difundan el miedo en la población (Miedo Rojo, los rusos, Sadam Husein o el propio George Bush); en la fabricación de una opinión pública unánime que rece la propaganda y los eslóganes políticos sin cuestionarlos; en el fortalecimiento de un sentimiento bélico como defensa y el patriotismo fanático. Todos encaminados a la preservación de una democracia ficticia, en la que ni la gente dispone de los medios para participar en ella , ni los medios se rigen por la libertad de prensa y la imparcialidad.

Texto del siglo XXI

La vigencia del texto de Chomsky traspasa las fronteras norteamericanas que le dieron vida en 1995. El sistema social, político y mediático descrito en el siglo XX se traslada plenamente hoy al siglo XXI. Esta obra resalta los problemas de una sociedad dominada por dos factores que actúan de manera conjunta –política y medios de comunicación- pero ignora las soluciones que han de llevarse a término para tornar la perspectiva democrática. En la actualidad, se vislumbran el efecto rebote que han sufrido tanto los medios de comunicación como la política, pues la proliferación de manifestantes que reclaman una participación democrática efectiva ha ido en aumento en los últimos años. Su grito de guerra podría entonarse parafraseando a Albert Einstein: Los enemigos más encarnizados de nuestras ideas, son aquellos que no las defienden.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Running

Me asombra lo increíblemente reconfortante que puede llegar a ser salir de la cálida y confortable cueva que me acoge en este otoño amberino, para arrastrar los pies por las calles recubiertas con pedruscos del tamaño de una rata, -pero no una de esas pequeñas y blancas de laboratorio, sino una de las grandes y peludas que habitan las alcantarillas de los suburbios urbanos- para hacer algo de footing. Footing, o véase también la definición de mover el culo que ha estado sentado en la cama, la cocina y la silla de la universidad durante dos meses, fruto de un Erasmus sedentario que ensancha caderas y ahoga pulmones.

Sudadera de Rambo y zapatillas Nike son los instrumentos de los que me sirvo de cuándo en cuándo para dar vueltas a un circuito improvisado en los alrededores del supermercado y la lavandería. La ruta conocida, para evitar que nos coman con patatas los desconocidos que deambulan por Amberes a las seis de la tarde, cuando el Sol ha huido al Caribe y las estrellas no se han dignado a aparecer, nos sirve a Andrea y a mí para sentirnos un poco mejor, al menos una vez por semana.


La música martilleándonos los oídos nos hace más llevadera la caminata que nos marcamos primero al trote y luego al galope, para rematar. Cuando la gotita maldita de sudor cae al vacío por la espalda, se nos dibuja en la cara la satisfacción personificada representada por una sonrisa y una palmadita de orgullo. 

martes, 5 de noviembre de 2013

Manipulación lingüística

La manipulación lingüística es la lacra del periodismo. Se presupone la búsqueda de la objetividad, la imparcialidad, y la veracidad de los hechos, basadas en la consulta de fuentes fiables. Sin embargo, los criterios de rigor y rectitud informativa han sido desmantelados por los medios de comunicación tradicionales. Si bien es cierto que la ideología es un patrón influyente en todos los mass media, los medios impresos son los mejores ejemplos en los que podemos observar cómo el manejo del lenguaje puede darle la vuelta a la información.

En consecuencia, los receptores de la información, esto es, los lectores de prensa, recurren a ampliar el abanico de información (o deberían), consultando varios periódicos opuestos para extraer sus propias conclusiones y forjar una opinión independiente. Ahora los medios online se presentan como una nueva solución. No nos referimos a los periódicos digitales ni a las ediciones de papel que ofrecen también sus versiones en red, sino que hablamos del papel protagonista que están adquiriendo las redes sociales en el siglo XXI. En el espacio virtual, el feedback comunicacional se refuerza más que en cualquier otra forma de comunicación, ya que los usuarios de Internet interpretan sendos papeles, el de receptor y emisor. Sin embargo, esto no quiere decir que la manipulación lingüística se abstenga de aparecer en escena, pues, al fin y al cabo, somos las personas quienes manejamos el lenguaje, y, de nosotros depende que hagamos un buen uso de él o no. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Wert limita las ayudas a los Erasmus

AFECTADOS DESDE ESTE AÑO EN ADELANTE

Sólo los beneficiaros de la beca del MNE recibirán también la ayuda Erasmus


Este mediodía, descubrí a través de Facebook que en los tres meses que me quedan en Amberes voy a tener que apretarme un punto (o dos) más el cinturón, puesto que el Ministro de Educación José Ignacio Wert ha retirado la ayuda Erasmus a todos aquéllos estudiantes que el año anterior no fuimos becarios de la Beca del Ministerio. La medida, que fue publicada en el BOE el pasado 2 de noviembre, no ha recibido ninguna cobertura, hasta ahora, por parte de los medios de comunicación. 

Se está difundiendo, por suerte, en los "nuevos medios", esto es las redes sociales, principalmente Facebook, a través de los grupos creados por los estudiantes Erasmus, y Twitter. 





A través de Change.org se ha puesto en marcha una iniciativa para recoger firmas en contra de esta medida, que ya cuenta con el apoyo de 1.690 usuarios. Una sencilla petición recogida en la página web, que puede ser compartida y firmada al instante, con el siguiente formato:

 Para: 
José Ignacio Wert, Ministro de Educación 
Que se mantengan las becas Erasmus para universitarios que no reciben la beca general
Atentamente,
[Tu nombre]
Las reformas educativas llevadas a cabo por el Gobierno español están azotando con mano firme la educación y las míseras ayudas de las que disponíamos los estudiantes, ahora convertidas en privilegio de unos pocos. Lo mismo sucedió con las Becas de Excelencia de la Comunidad de Madrid, el 17 del pasado mes de septiembre, cuyas nuevas bases de la convocatoria 2013/2014 dejaron sin ayuda, cuya cuantía ascendía a 3.000€, a los estudiantes que no hubiesen sido becarios en la convocatoria anterior, convirtiendo esta ayuda en una "beca de continuidad".

La chica que no sabía leer los mapas

Un mapa es la representación gráfica de un territorio utilizando una escala. Hay diversos tipos de mapas que difieren tanto por sus dimensiones, como por lo que representan (políticos, geográficos, climáticos, de carreteras, de flujos, etc.) o por la forma en que lo hacen (diferentes proyecciones de un mapa, como las esferas, los planos o los cónicos). 

Un mapa que ejemplifica la proyección de todas esas connotaciones enumeradas con anterioridad es el denominado “mapamundi”. En este caso, me referiré a la proyección plana del globo terráqueo, es decir, a la representación de los cinco continentes sobre el eje de paralelos y meridianos en una superficie plana. Una peculiaridad característica de este tipo de mapa es la visión o distribución de los continentes representados en la superficie; esto, que pasa desapercibido en las esferas, es muy notable en los planos, pues la visión del mundo que se proyecta en estos mapas difiere según la cultura que lo esté representando. Así surgen las diferencias entre contemplar un mapamundi en  América o hacerlo en Eurasia, dos visiones que nada tendrán que ver con la proyección oceánica o antártica. Tomando los dos primeros ejemplos enumerados, hago referencia a las distintas visiones que podemos encontrar entre dos mapas aparentemente iguales, de las mismas dimensiones y tipología, que puede encontrar un norteamericano al ver un mapa creado por un europeo y viceversa. Nuestra cultura nos ha acostumbrado a una visión céntrica de nuestro continente, quedando América al lado izquierdo y ocupando Asia el Este cartográfico. En cambio, en los mapamundis americanos, su continente suele ocupar la posición central, distribuyéndose Oceanía y Rusia por el lado izquierdo, quedando el derecho para Europa.


Sin duda, la visión de un territorio y su representación en el mapa está llena de connotaciones culturales influenciadas por el contexto y los factores que caracterizan a dicho territorio. A pesar de ello, la cultura no es la única fuente de la que emanan estas diferencias, sino que cuestiones pragmáticas también influyen en el tipo de representación que adquiere el mapa. Se trata de parámetros útiles que, en cierta medida, también se hallan ligados a la costumbre.



Imagen de http://www.mapresources.com/world-black-and-white-blank-outline-digital-raster-vector-powerpoint-map-mc-amr-253670.html