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lunes, 16 de mayo de 2011

A mi querido reflejo

Me gustaba mucho más cuando la veía sonreír. Había días que se pasaba horas enteras riendo y yo perdía la noción del tiempo mirando esa bonita curva en sus labios. Ella era capaz de hacer de cada historia una comedia, por muy dramática que la pintasen los demás. Sin embargo, había días que hacía gala de sus grandes dotes de actriz. Días de esos que amanecen nublados, cuando el Sol está perezoso. Días en los que mentía sin decir una sola palabra, pintando una sonrisa en su rostro con la misma facilidad con la que se desliza una barra de labios. Días en los que la muy tozuda no quería reconocer lo que le he dicho cientos de veces. Parece que por fin me ha escuchado, pero tarde. Tarde como todas esas noches que vuelve a casa. Ahora es tarde para las dos y ella ha retomado su imaginación para dar lugar a las preguntas. ¿Qué habría pasado si yo...? ¿Qué habría pasado si él...? Y la que más tengo que oír vez tras otra es la típica: ¿Qué he hecho? Pues mira, la pregunta no es qué, sino por qué. Y ambas sabemos porqué ya no se ríe, igual que sé por qué ya no se esconde. El tiempo la ha traído aquí y el tiempo se la llevará, y sé que lo que ahora se le hace eterno en pocos días pasará volando, pero quiero que deje de mentirme, porque cada vez que la veo al otro lado del espejo, sé que sonríe por no llorar.

domingo, 15 de mayo de 2011

Tierra, fuego, aire

Incluso las piedras más duras se rompen y se hacen añicos.
Todas las hogueras terminan apagándose, reducidas a cenizas.
Las palabras se las lleva el viento y con ellas, mis sentimientos.

jueves, 28 de abril de 2011

Decidamos algo

Madurar, crecer, conocernos a nosotros mismos, no es fácil, pero es parte de nuestra vida, es una obligación a la que tenemos que hacer frente si no queremos que el paso del tiempo nos aplaste. Nos han educado para pensar, para ser críticos y valorar la realidad. Nos han enseñado a construir y elaborar principios, valores que influyen en las decisiones de nuestras vidas, pero, ¿cúantas veces tenemos en cuenta todos esos ideales que sellan nuestra personalidad? ¿Cuántas han sido las acciones que hemos llevado a cabo sin pensarlas, movidos únicamente por nuestros instintos? Dicen por ahí que los mejores momentos son aquellos que surgen sin haberse planeado, que son fruto de nuestro corazón cuando es capaz de hablar más alto que nuestra cabeza. También dicen que el corazón es apasionado pero tonto, que desconoce los peligros y corre el riesgo de varar a la dervia en un mar helado. Es decisión nuestra elegir si queremos mojarnos o no.

miércoles, 20 de abril de 2011

Lo estúpido de la estupidez

Un día me levanté antes de lo previsto. El Sol aún no se había despertado. Sumida en la oscuridad, me paré a hacer eso que parece que tanto cuesta. Pensé, por un momento, quizá demasiado corto, en mí. Reordené en un par de minutos mi cabeza, dejando que mis pensamientos se cargaran el silencio de mi habitación. Por desgracia, no saqué nada en claro. Al contrario, me compliqué incluso más y continué tejiendo con mis temores una barrera para no tener que pensar más, para dejar de preguntarme qué quería.

Vivir implica arriesgar, hacerse preguntas, dejarse llevar. Vivir supone dejarle al tiempo que corra, no intentar pararlo en un momento que nos parece maravilloso. Eso es tarea de la memoria, que se encarga de colocar los buenos recuerdos para que estén siempre a nuestro alcance. Vivir significa perder el miedo, aprender, crecer, experimentar, dejar que el dolor nos acompañe como lo hará el amor. Vivir es equivocarse una y otra vez hasta saber reírse de los errores. Vivir es tomar decisiones, algunas de forma impulsiva, irracional, guiadas por nuestro ciego corazón. Otras en cambio necesitan muchas noches en la cama dándole vueltas. Vivir supone dejar de actuar, mostrarse al mundo con sus defectos y sus virtudes.

Defectos, prejuicios, orgullo, mentrias, prepotencia, silencios, máscaras...Hay muchas formas de no sentir, de no vivir.

domingo, 3 de abril de 2011

Preguntas que no me alcanzan

A veces es agradable caminar sin decir nada, escuchando tus propias pisadas. No siempre el silencio es incómodo ni hace falta romperlo con palabras vanas. Puedes andar a mi lado sin decir nada, sin preguntarme, porque no quiero responder, porque no quiero cuestionarme lo que hago.

Ser libre no es fácil. Ser libre implica escoger, rechazar a todo lo demás porque no puedes tenerlo todo. Sabes que de un millón de posibilidades, de un millón de caras distintas, sólo vas a mirar una. Y nadie va a decirte qué ojos son los correctos, por eso yo los cierro con fuerza y camino más deprisa, para que las preguntas no me alcancen, para que nadie me atrape, porque quiero seguir siendo libre, aunque no sepa a dónde mirar.

sábado, 26 de marzo de 2011

Vámonos

Empañas mi cara con tu humo, me ahogas. Te ríes de mí porque sigo cada uno de tus errores, porque me enseñas a equivocarme. Me arañas la piel, pero no siento dolor, tan sólo cosquillas. Quieres que poco a poco me entere de qué va todo esto. Duro. Quieres que sepa que pensamos lo mismo. Difícil. No, no lo es. Todo es igual, desde la primera vez que te ví. Dame otro de tus besos amargos y vayámonos de aquí.

Nosotras, a por todos los demás