domingo, 30 de octubre de 2011

Entramos en el futuro retrocediendo

Miramos el presente en un espejo retrovisor. Entramos en el futuro retrocediendo (M. McLuhan) ¿De dónde procede ese permanente miedo al paso del tiempo? Corremos siempre en dirección contraria a las agujas del reloj, pisoteando frenéticamente las horas y sus minutos. Nos creemos capaces de atrapar los segundos en una red que nosotros mismo tejemos, pero lo cierto es que no tenemos ningún poder, hemos perdido el control. Somos simples marionetas de los días, los meses y los años.
Deberíamos retroceder para entender que el tiempo no es más que un instrumento, hecho a la medida de nuestros propios intereses, como sucede con todo lo que nuestras manos producen, y darnos cuenta de que aquéllo a lo que tenemos miedo, nosotros le hemos dado forma y vida.

martes, 23 de agosto de 2011

La jaula de los leones

Igualdad, Justicia, Libertad de Expresión, Compañerismo, Solidaridad, Generosidad, Verdad... Todos estos derechos, estos valores reescritos con mayúscula, en un intento fallido de devolverles la importancia que merecen, no son más que simples falacias, burdas mentiras, cuya única función es ornamentativa. Pese a su vana función, se hallan en todas partes, desde la prensa, hasta la boca de los políticos.

Vivimos en una sociedad construida sobre cimientos de egoísmo, cuyos muros no son más que el reflejo de los intereses de cada uno; los eslabones más débiles de la cadena, es decir, nosotros mismos, somos los primeros que alimentan a la jaula de los leones, creyendo equivocadamente dominar la presa que más tarde nos cazará.
Hemos agotado ese 10% que utilizamos de nuestro cerebro; hemos exprimido al máximo el mínimo que estamos dispuestos a entregar. No hacemos nada productivo  por la sociedad que nos ha acogido, sino que dejamos todas nuestras potencialidades a la merced de algún halo divino que nos resuelva los problemas tras una oración de súplica y arrepentimiento. Sin embargo, estamos solos en esta ciudad de hipocresía y cinismo, y, siendo realistas, la copa del triunfo la obtienen los que aceptan esa verdad y, aún sabiéndolo, no hacen nada para cambiarlo.

El mundo, la sociedad, nuestra comunidad...puede adoptar cientos de formas y nombres, pero siempre referirá al mismo concepto abstracto, cuya existencia se basa en meros caracteres pragmáticos, ese que llamamos mundo, no es injusto ni cruel, sino sus creadores, por lo que la única opción alcanzable a la mano del hombre, es sobrevivir a los leones siendo uno de ellos.

domingo, 31 de julio de 2011

Punto y aparte

Todos somos tan iguales, y, al mismo tiempo, completamente opuestos, como la cara y la cruz de una moneda que nunca consigue terminar su giro, incapaz de decantarse por un solo lado. Lo mismo que nos une es aquello que también nos separa. Todos tenemos miedo, miedo a lo desconocido, a no saber afrontar un cambio, a que un día perdamos el control de nuestras planificadas vidas.

La vida es la única oportunidad, la regla y su excepción; el miedo es quien nos la quita. Los problemas no siempre se quedarán cubiertos debajo de las sábanas. El tiempo no será quien nos ayude, pues en este juego que llamamos vida, estamos solos, y somos nosotros mismos los únicos capaces de poner un punto y aparte a las historias olvidadas por la memoria.

martes, 12 de julio de 2011

Paseo por la rutina de los sentimientos

No todo el mundo tiene la suerte de poder pasear a solas con sus sentimientos, una de las pocas formas de entender qué significa todo ese lenguaje que encubrimos constantemente tras una falsa sonrisa, una mirada de soslayo, una palabra arrastrada por el viento, una caricia furtiva.

Es inútil resistirse, luchar o aferrarse a algo que difiere de nuestra naturaleza; La única vía de escape es dejarse llevar, enterrando los prejuicios en ese pozo sin fondo que hemos ido arrastrando con el paso de los años, para llegar a entendernos a nosotros mismos, a conocernos, a no juzgarnos y a aceptarnos como somos.

Quizás tomé más tiempo del que debiera, quizás cacé más caricias de las que pretendiera, quizás no entendiera un sentimiento, pero todo lo que pedí solo fue algo de tiempo. Yo sé mis defectos y mis virtudes, lo que ofrezco y de lo que carezco y, gracias al paso del tiempo, he podido aprender qué es lo que quiero, y tú, formaste parte de ello.