lunes, 30 de septiembre de 2013

Conciencia de segunda mano


Ahí estás tú, sola frente al mundo, luchando contra los monstruos del armario que tu cabeza visita noche tras noche. Mascullas algo ininteligible, fingiendo una sonrisa prefabricada para simular que todo está como siempre ha estado, pero ya no puedes mentirte más, has alcanzado tu tope. Aprieta con más fuerza tus manos sobre tus sienes; quiero saber cuánto eres capaz de soportar la imaginaria soledad de la que te has rodeado. Construyes tu escudo a base de problemas y, encima, el sexo te ha dejado tan ciega que ya no ves que, a su lado, no tienes ninguno. Salta sobre los charcos de tus ojos, deja que salga todo, y nunca más le abras la puerta al miedo.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Nos esperan días de lluvia, lluvia y más lluvia

El cielo, teñido por un manto gris, anunció su veredicto, pero ni él ni ella le escucharon. Las gotas comenzaron a contarse por segundos y, después, por milésimas de segundos, hasta que el agua deshizo el tiempo y la tormenta se les echó encima. Todos huyeron del orgullo mojado, aunque para ellos nadie se movió, porque siempre estaban solos.

martes, 28 de mayo de 2013

Puterismo

Bienvenidos a la Sociedad de la Des-Información, al espectacular mundo de luces y sombras de la comunicación del siglo XXI. Nos hemos dejado arrastrar por una espiral de corrupción, decadencia y contaminación informativa. Estamos infoxicados por este maremágnum de palabras descontroladas que van y vienen, imágenes que bailan y se desnudan en las pequeñas pantallas, sonidos de bombo y platillo que cierran los informativos. Desde el momento que pagamos por una entrevista, servimos canutazos sacados de contexto y contamos medias-verdades, estamos prostituyendo la información. Y los periodistas (o practicantes, como es mi caso) somos sus chulos. Estamos perfeccionando una nueva vertiente de la profesión: el puterismo.

Nos hemos convertido en unos vendidos. Desconectamos nuestros valores y alquilamos nuestras ideas para mentefacturar productos atractivos, llamativos y bonitos que ayuden a marear los ojos de ese gran monstruo al que llamamos masa. Nos aterroriza cuestionar a una audiencia alimentada con espectáculo, que ha olvidado lo que significa la palabra calidad. Algo de lo que sólo nosotros somos culpables.

Quizá el futuro del periodismo se aclare cuando quiebren los grandes mass media, los dueños de la agenda social de la información, comprada al mejor ofertante. No tienen dinero, no tienen principios, pero nos tienen cogidos por dónde más duele. Pero nosotros no olvidamos que la información es poder, el poder es del dinero y el dinero, no es más que papel. Mientras tanto, mejor consumir mentiras vestidas de ficciones que mentiras vendidas con la etiqueta de actualidad.